jueves, 11 de julio de 2013

Capítulo 21: Sábado en Londres

Mi madre y yo cogimos un avión a Londres el sábado por la mañana, ya que la noche anterior habían pillado al tal Edward Cameron Smith, que había estado muy relajado al saber que quien le habíamos pillado éramos una chica de 17 años y su hermanito pequeño. Yo fui leyendo para relajarme. Habían organizado el juicio para el lunes por la mañana, así que aún teníamos dos días. Los chicos habían prometido ir a buscarnos, y ya se habían encargado de cogernos una habitación en su mismo hotel. "Si es que no puedo pasar ni una semana lejos de esos cinco", pensé divertida.

El avión llegó puntual a la capital británica. Mi madre y yo bajamos y fuimos a por nuestro equipaje. En la entrada del aeropuerto estaban los chicos. En cuanto nos vieron corrieron junto a nosotras. Zayn me abrazó como si no me hubiera visto desde hace tres años.

-¡Marta! ¡Te he echado tanto de menos!- exclamó.

-Y yo, pero me ahogas- respondí.

-Uy, perdón- dijo Zayn soltándome y riéndose.

-Se ríe él solo- dije a los demás.

-Ya, es normal que lo haga- dijo Harry dándole una fuerte palmada a Zayn en la espalda, haciéndole una señal para que parara.

-Hola chicos- saludó mi madre, que venía un poco por detrás.

-Hola- saludaron los cinco al unísono.

-¿Qué tal estáis?- preguntó.

-Bien, gracias- respondieron los cinco de nuevo.

-Parecéis monos de repetición- opiné riendo.

-Ñañaña- me hizo burla Harry, poniendo una mueca.

-Una cosa que no me quedó clara del todo- dijo Zayn cortándonos-, ¿por qué estáis aquí?

-Zayn, no seas maleducado- le regañó Liam.

-No es por ser maleducado, es por saber, es que Niall explica faltal- se excusó Zayn.

-¡Eh! ¡Que yo explico bien!- exclamó Niall.

-Callaros- mandó Louis-. Que nos lo van a explicar.

-Yo no estaba hablando- intervino Harry-. Yo me porto muy bien.

-¡No te portas bien!- exclamó Louis-. ¡Te metes en muchos líos!

-¡Eso es mentira! Soy una grandísima persona- replicó Harry.

-Eso lo dirás tú- dijo Niall.

-¡Parad de meteros con Harry! Aunque es verdad lo que dicen Niall y Louis- admitió Liam.

-¡Callaros!- grité-. Sois desesperantes, en serio.

-Gracias- dijeron los cinco a la vez con una sonrisa de angelitos.

-De nada- dije poniendo la misma sonrisa.

-Chicos- interrumpió mi madre-. Mejor vamos al hotel y os explicamos allí con más calma.

-Vale- dijimos esta vez los seis.

Fuimos a la parada de autobús, ya que yo seguía con mi obsesión por aquellos autobuses. El autobús llegó en seguida, y subimos camino al hotel. Los chicos seguían en el mismo hotel que la semana pasada, y Niall había cogido mi sitio con los chicos. Nuestra habitación era la de al lado. Lottie estaba en casa de una familia, por el intercambio. En cuanto llegamos, fuimos a dejar nuestras cosas. Los chicos entraron con nosotras, y mientras yo guardaba mis cosas ayudada por Niall, mi madre explicaba a los otros cuatro lo que había pasado.

-¿Tan mal explicas como para que no lo hayan entendido?- pregunté mientras guardaba unos vaqueros en un cajón.

-Oye, si son tontos no es mi problema- se excusó Niall.

Yo reí ante el comentario.

-Sois de lo que no hay.

-Ya lo sabemos, por eso nos quieres- dijo Niall sonriendo, enseñando esos dientes que tanto me gustaban.

-Hombre, claro- respondí riendo.

Niall siguió ayudándome con la ropa. Entonces encontró una camiseta de Perry el Ornitorrinco.

-¿Y esto...?- preguntó cogiendo la camiseta con dos dedos, en forma de pinza.

-¡Dame eso!- exclamé quitándole la camiseta de las manos-. No sé de quién es- dije haciéndome la tonta.

-Me lo creo- dijo Niall sarcástico.

Terminamos de vaciar la maleta, y mi madre ya le había explicado la situación a los chicos cuatro veces. Estaba segura de que los chicos no lo entendían aposta. En cuanto nos vieron salir de mi habitación, Louis cortó a mi madre, que estaba hablando como si nuestros amigos fueran tontos de remate:

-¡Vale, vale! Ya lo entendemos, ¿no es así, chicos?

-Síii- dijeron los demás a la vez.

-Aleluya- suspiró mi madre-. Os costó, ¿eh?

-Es eso de estar lejos de casa- argumentó Liam-, nos vuelve tontos.

-Síi, sentimos eso, lo de echar de menos tu casa, la palabra esa...- añadió Harry.

-¿Morriña?- sugirió Zayn.

-¡Eso!- exclamó Harry.

-Bueno, el caso es que nos vamos- cortó Louis.

-Vale- dijo mi madre levantándose-. Id a dar un paseo, y yo voy a deshacer mis maletas y a relajarme en esta habitación.

-Hey Marta, ¿por qué hoy no vienes a ver películas a nuestra habitación como el sábado pasado?- me preguntó Zayn.

-¿Puedo, mamá?- pregunté.

-Síi, pero pórtate bien- respondió mi madre, entrando en su habitación.

Los seis salimos de nuestra habitación y fuimos hacia el vestíbulo. Luego, salimos a las calles de Londres. Los chicos estaban en un hotel en el centro de la ciudad. Dimos una vuelta por la ciudad para que los chicos se relajaran antes de su actuación de ese día. Fuimos a un Starbucks, y allí compramos cada uno un café.

-Es hora de marcharnos- dijo Liam cuando salimos.

-Llamaré a la limusina- dijo Niall yéndose a un lado.

Esperamos a la limusina, que llegó en quince minutos, y los seis subimos. Nos repartimos por la limusina, y yo me senté entre Harry y Zayn.

-¿Qué vais a cantar hoy?- pregunté.

-The Way That You Look Tonight- contestó Harry, dando un sorbo a su café.

-Estoy deseando veros- dije.

-Ya lo sabemos- dijo Niall, que estaba junto a la mini nevera que había en el interior de la limusina, comiendo un trozo de tarta de chocolate-. Somos increíbles.

-Y modestos- añadí bromeando.

-Sobre todo- dijo Zayn sacando un espejo de su bolsillo, y colocándose la cresta.

-¡Para de mirarte en el espejo!- exclamó Louis-. Me pone nervioso.

-Lo sé, por eso lo hago- replicó Zayn, sin parar de mirarse en su pequeño espejo.


Dos horas después, los chicos estaban en su camerino terminando de prepararse. Yo estaba sentada en uno de los sofás del camerino, mirando como se preparaban.

-Lo vais a hacer muy bien- les decía.

Cuando terminaron de prepararse, me dieron un pase de backstage y me dirigí a un asiento en primera fila, mientras ellos iban a un lateral del escenario. Sobre el escenario estaba una chica cantando, una tal Rebecca. En cuanto acabó, el público rompió en aplausos. Yo también aplaudí, me encantaba la voz de esa chica. Los jueces dieron su opinión, como hacían siempre, y luego el presentador salió y presentó a mis cinco amigos:

-¡Ellos son Liam, Niall, Zayn, Harry y Louis! ¡Señoras y señores, One Direction!

Los cinco salieron al escenario, cada uno sobre una plataforma. Comenzaron a cantar la canción que me habían dicho:

-There was a time- empezó Liam- I was everything and nothing all in one. When you foung me I was feeling like a cloud across the sun.

-I need to tell ya- continuó Harry-, how you light up every second of the day, but in the moonlight, you just sgine like a beacon on the bay.

-And I can't explain- cantaron todos a la vez-, but there's something about the way you look tonight, takes my breath away, it's that feeling I get about you deep inside. And I can't describe, but there's something about the way you look tonight, takes my breath away...

-The way you look tonight...- finalizó Harry.

Todo el mundo aplaudió de nuevo, y los chicos bajaron de aquellas plataformas, acercándose un poco a los jueces. Éstos dieron su opinión, la de siempre:

-Chicos, ¿qué decir? Sois estupendos.

El público apoyaba su opinión, y aplaudía a rabiar. Cuando los chicos abandonaron el escenario, yo me levanté a correr de mi asiento y fui junto a los chicos.

-¿Qué os había dicho?- pregunté nada más verles-. Os ha salido perfecto.

Los chicos me dieron las gracias, y volvieron con el cuento de que no les gustan los pelotas.

-Chicos, si fuera pelota- respondía yo- os diría que estáis guapísimos, que tenéis un estilo increíble y que tenéis detrás a todas las chicas del mundo.

-Oye, que quizás no tengamos ahora detrás a chicas en todo el mundo- replicó Zayn-, pero pregúntame lo mismo en un par de años.

-Lo haré- prometí, y los seis nos marchamos camino del hotel.


Tres horas después estábamos los seis sentados en el sofá de la habitación de los chicos, viendo Mamma Mia! La película iba ya por el final, y faltaban unos diez minutos para acabar. Louis estaba en una esquina, apoyado sobre su hombro, luchando con sus ojos para que no se cerraran. Yo estaba a su lado, y de vez en cuando lo miraba, mientras me partía de risa.

Cuando acabó la película, di un codazo a Louis, que se espabiló de repente.

-¡¿Eh?! ¿Qué ha pasado?- preguntó sobresaltado, mirando a ambos lados.

-¡Que casi te quedas dormido!- exclamé riendo.

-Mentira, estaba fingiendo- se excusó Louis.

-Claaaaro- ironicé.

Zayn apagó la tele y dio un sonoro bostezo.

-Estoy agotado- dijo.

-Se nota- rió Niall-. Se pone la mano delante.

-Ja, ja, me parto- dijo Zayn sarcásticamente-. Me voy a la cama.

-Y yo- añadió Louis.

Los dos se levantaron y se dirigieron a sus respectivas habitaciones.

-Yo también me iría, pero no puedo- dije yo.

-Cierto, no puedes- me dio la razón Harry-, ya que me quedaré aquí toda la noche.- Harry estiró las piernas, cruzó sus dedos y se colocó las manos detrás de las cabezas, mirándome de reojo con una sonrisilla.

-Y yo le haré compañía- añadió Niall.

-Pues me iré a dormir a la cama de uno de vosotros- repliqué.

-No, que nos la contaminas- bromearon Harry y Niall. Estaba claro, querían hacerme sufrir.

-Jo, pero yo así no duermo- me quejé.

-Ese es el plan- dijo Niall echando un cacahuete al aire, y pillándolo con la boca.

-Os odio- dije echándome hacia atrás.

-Gracias, y nosotros a ti- dijo Harry levantándose y yendo hacia la cocina.

-Cógeme más cacahuetes- ordenó Niall.

-Mirad que sois malos con Marta- dijo Liam.

-Gracias Liam, alguien que me entiend...- empecé a agradecerle.

-Pero me voy a dormir- me cortó, levantándose del sofá, dejándome a mí con cara de pocos amigos.

Me quedé sola con Niall, que se estaba acabando los cacahuetes pelados que tenía en la mano. Durante la película se había levantado varias veces a coger cacahuetes. Me preguntaba como una persona tan delgada podía comer tanto.

-Eres un monstruo de comer- le dije.

-Ya me lo tienen dicho- respondió, metiéndose el último cacahuete en la boca.

-Vas a acabar gordo, aunque no sé cómo es que todavía no lo estás ni un poquito- le dije.

Niall rió. En ese momento Harry volvió de la cocina con un chorizo. En cuanto Niall y yo lo vimos, pusimos la misma cara, la de espantados. ¿Qué hacía Harry con un chorizo? (La comida, no otra cosa, para los mal pensados).

-¡Harry!- exclamamos los dos señalando al chorizo.

-¿Qué pasa?- preguntó el de rizos indiferente-. Tenía hambre.

-Y mira que hay cosas para comer, y tú vas y te comes un chorizo- repliqué.

Harry no contestó, y pegó un gran mordisco en la esquina del chorizo.

-No eres normal- dije, son saber si reír o llorar.

-Lo sé, soy así- dijo Harry guiñando un ojo.

Pegué un bufido y me tumbé en el sofá, quedando mi cabeza y mis hombros encima de Niall y Harry.

-Voy a dormir- anuncié.

-¿Encima de nosotros?- se quejó Niall.

-Vosotros estáis en mi cama- repliqué.

-Tiene razón, pero mis piernas son incómodas, que lo sepas- informó Harry pegando otro mordisco a su chorizo.

Como respuesta, me giré, poniéndome boca abajo.

La hora siguiente la pasamos discutiendo porque yo estaba incómoda, pero ellos no querían irse a dormir. Al final nos quedamos los tres dormidos a las tres de la mañana, aún a pesar de que Harry y Niall roncaban como cerdos. Tuve que meterles un cojín en la boca a cada uno para poder dormir yo tranquila.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Por favor, deja tu opinión sobre el capítulo, pero nunca sin faltar al respeto a un lector o a la autora. ¡Muchas gracias por leer!